La voz del cácaro |  Crónica de una Marcha Fifí - El Sol de Sinaloa | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Sinaloa y el Mundo

2023-01-05 17:46:29 By : Mr. Jack Hou

  / viernes 18 de noviembre de 2022

El personaje protagónico de esta crónica es Tatiana, una señora bien de la Condesa, quien asistió a la marcha del pasado domingo. Esa marcha en la que los fifís-aspiracionistas-chilangos salieron a las calles para, entre otras cosas, amargarle el cumpleaños al presidente López Obrador. Desde su particular punto de vista, “doña Tatis” cuenta, a modo de cámara indiscreta, lo que vio aquel día multitudinario que anduvo en el mitote del INE.

Esta sí es gente bien, gente bonita. No como las manifestaciones de las lesbianas allá en Bellas Artes o cuando vienen los porros a protestar por el 2 de Octubre. ¡Qué horror! ¡Qué diferencia! Estos sí comen a sus horas y tres veces al día. Por ahí andaba Vicente Fox con su sombrero. Y también el del PRI. ¿Cómo se llama…? Ese que es impresentable. Ah, sí, Alito. Cínico. Se le debería caer la cara de vergüenza (con todo y botox).

Me quedé de ver con mis amigochas, Lolis y Raquel, en la glorieta de la Diana. Pero no llegan. Quedamos de desayunar. Sí, porque eso de protestar con la barriga vacía, como que no. Si hasta a los de Morena, cuando los traen de acarreados, les dan su torta de tamal y su atole. Mínimo merezco mi panini de tres quesos y mi frappuccino del Starbucks. Mínimo. Una señora muy mona anda regalando toallitas húmedas para limpiarse el sudor. Es que eso de andar defendiendo la democracia, cansa. “¡A eso vine, a defender al INE!” “¡A eso vine, a defender al INE!”, se oye que gritan detrás de mí. Es un grupo de señoras. Por el look, seguro son de Tecamachalco o la Herradura. Hasta unas monjitas vinieron. Ahí andan con sus pancartas. Amo esa que dice: “Es un horror estar con Obrador”.

Mis amigochas no aparecen. No me vayan a dejar plantada. Después, que no se anden quejando de que los chairos están en el poder. Si no nos unimos, ¿cómo los vamos a sacar? Ay, qué nervios. A las dos, acabando la marcha, tengo cita con un galán. Quedamos de vernos en Reforma 222. Lo conocí por Tinder. Muy guapo. Es de esos señores que ya se ven medio cascados, pero que todavía tienen lo suyo. Ojalá tenga dinero. Bueno, a estas alturas del partido, con que no me salga chacalón, ya con eso me conformo.

Por ahí anda también el Cochiloco. No sé cómo dice que es actor, si está re feo ese señor. Fuchi. “Los que marchan hoy son una bola de nacos sin quehacer”, grita de pronto una mujer. Yo creo que anda drogada. Parece marimacha. ¿O será hombre? A mí se me hace que es de esas vestidas, que andan pirujeando en la Zona Rosa. Quién sabe qué tanto le dice a la gente. Está provocando. Se llevan y luego no se aguantan.

Allá adelante, está una señora con un micrófono y un fulano que la está grabando con una cámara. Está entrevistando a los que pasan frente a ella. “¿Qué opina de que los consejeros del INE ganen trescientos mil pesos al mes?”, le pregunta a una viejita. La seño como que se me pone nerviosa ante el acecho de la preguntona. ¿Qué opino yo? Que si alguien hace bien su chamba y da resultados, merece ganar bien. En cualquier empresa, si eres bueno, te agarrarían a billetazos. Lorenzo Córdoba, presidente del INE, puede ser infumable, pero su chamba ha dado resultados. Al menos en lo que significa ser el “productor ejecutivo” de las elecciones en México. Claro que en vez de utilizar nuestro dinero en hacer anuncios ñoños sobre su pinche credencial para votar, debería usar todo ese dinero para educar. Para enseñarle a la gente qué hace un diputado o un senador. O un gobernador. O un presidente. Por qué hay diputados plurinominales y diputados de mayoría relativa. Qué es un Congreso. Qué es un partido político. O sea… Pero no. Nos siguen dando atole con el dedo. Todo con el cuento de la democracia.

Ah, la democracia. Eso de que todos opinemos acerca de todo, siempre me ha parecido una babosada. La gente debe opinar de lo que sabe, no de lo que no sabe. Es como si a mí me piden mi voto para construir o no un aeropuerto. ¡Yo qué chingaos sé de aeropuertos! Además, con o sin democracia, los mexicanos somos por naturaleza autoritarios a la hora de ejercer el poder. Somos cabrones. Todos llevamos un priista adentro. Aunque nos cueste aceptarlo y nos rasguemos las vestiduras. Todos los caminos llevan al PRI. Está en nuestro ADN como mexicanos. No conocemos otra forma de gobernar. Ah, pero nos extrañamos, y hasta nos indignamos, de que el actual gobierno sea una copia del priismo. En efecto, no son iguales. Los del viejo PRI eran menos guarros a la hora de hacer sus chapuzas.

Ya aparecieron mis amigochas. Por fin. Raquelita viene bien cruda. Se le ve. Como ya la dejó el marido, después de veinte años de casados, le ha dado por el drink y las tachas. Dice que para olvidar. Lolis, como siempre, viene hecha una reina. Hasta en las marchas se ve quién es de pedigrí y quién es marca libre. La bolsa Dolce Gabbana que trae está divina. Y las botas. Y los lentes Gucci. Esa mujer trae encima más de setenta mil pesos. Lo bueno es que aquí nadie roba. Bueno, algunos sí, pero no sacan la pistola ni te dicen cosas feas. Tienen maneras.

Hasta me traje el I Phone 14 de mi hijo Santi, el que está estudiando cine, para que nos hagamos un videíto para el tik tok con el Monumento a la Revolución de fondo. Y con Pepe Woldenberg dando su discurso. Va a quedar divino. Ya dijo López Obrador que va a organizar su propia marcha, del Ángel al Zócalo, a finales de este mes. Ojalá lo llene. No le vaya a dar algo.

El personaje protagónico de esta crónica es Tatiana, una señora bien de la Condesa, quien asistió a la marcha del pasado domingo. Esa marcha en la que los fifís-aspiracionistas-chilangos salieron a las calles para, entre otras cosas, amargarle el cumpleaños al presidente López Obrador. Desde su particular punto de vista, “doña Tatis” cuenta, a modo de cámara indiscreta, lo que vio aquel día multitudinario que anduvo en el mitote del INE.

Esta sí es gente bien, gente bonita. No como las manifestaciones de las lesbianas allá en Bellas Artes o cuando vienen los porros a protestar por el 2 de Octubre. ¡Qué horror! ¡Qué diferencia! Estos sí comen a sus horas y tres veces al día. Por ahí andaba Vicente Fox con su sombrero. Y también el del PRI. ¿Cómo se llama…? Ese que es impresentable. Ah, sí, Alito. Cínico. Se le debería caer la cara de vergüenza (con todo y botox).

Me quedé de ver con mis amigochas, Lolis y Raquel, en la glorieta de la Diana. Pero no llegan. Quedamos de desayunar. Sí, porque eso de protestar con la barriga vacía, como que no. Si hasta a los de Morena, cuando los traen de acarreados, les dan su torta de tamal y su atole. Mínimo merezco mi panini de tres quesos y mi frappuccino del Starbucks. Mínimo. Una señora muy mona anda regalando toallitas húmedas para limpiarse el sudor. Es que eso de andar defendiendo la democracia, cansa. “¡A eso vine, a defender al INE!” “¡A eso vine, a defender al INE!”, se oye que gritan detrás de mí. Es un grupo de señoras. Por el look, seguro son de Tecamachalco o la Herradura. Hasta unas monjitas vinieron. Ahí andan con sus pancartas. Amo esa que dice: “Es un horror estar con Obrador”.

Mis amigochas no aparecen. No me vayan a dejar plantada. Después, que no se anden quejando de que los chairos están en el poder. Si no nos unimos, ¿cómo los vamos a sacar? Ay, qué nervios. A las dos, acabando la marcha, tengo cita con un galán. Quedamos de vernos en Reforma 222. Lo conocí por Tinder. Muy guapo. Es de esos señores que ya se ven medio cascados, pero que todavía tienen lo suyo. Ojalá tenga dinero. Bueno, a estas alturas del partido, con que no me salga chacalón, ya con eso me conformo.

Por ahí anda también el Cochiloco. No sé cómo dice que es actor, si está re feo ese señor. Fuchi. “Los que marchan hoy son una bola de nacos sin quehacer”, grita de pronto una mujer. Yo creo que anda drogada. Parece marimacha. ¿O será hombre? A mí se me hace que es de esas vestidas, que andan pirujeando en la Zona Rosa. Quién sabe qué tanto le dice a la gente. Está provocando. Se llevan y luego no se aguantan.

Allá adelante, está una señora con un micrófono y un fulano que la está grabando con una cámara. Está entrevistando a los que pasan frente a ella. “¿Qué opina de que los consejeros del INE ganen trescientos mil pesos al mes?”, le pregunta a una viejita. La seño como que se me pone nerviosa ante el acecho de la preguntona. ¿Qué opino yo? Que si alguien hace bien su chamba y da resultados, merece ganar bien. En cualquier empresa, si eres bueno, te agarrarían a billetazos. Lorenzo Córdoba, presidente del INE, puede ser infumable, pero su chamba ha dado resultados. Al menos en lo que significa ser el “productor ejecutivo” de las elecciones en México. Claro que en vez de utilizar nuestro dinero en hacer anuncios ñoños sobre su pinche credencial para votar, debería usar todo ese dinero para educar. Para enseñarle a la gente qué hace un diputado o un senador. O un gobernador. O un presidente. Por qué hay diputados plurinominales y diputados de mayoría relativa. Qué es un Congreso. Qué es un partido político. O sea… Pero no. Nos siguen dando atole con el dedo. Todo con el cuento de la democracia.

Ah, la democracia. Eso de que todos opinemos acerca de todo, siempre me ha parecido una babosada. La gente debe opinar de lo que sabe, no de lo que no sabe. Es como si a mí me piden mi voto para construir o no un aeropuerto. ¡Yo qué chingaos sé de aeropuertos! Además, con o sin democracia, los mexicanos somos por naturaleza autoritarios a la hora de ejercer el poder. Somos cabrones. Todos llevamos un priista adentro. Aunque nos cueste aceptarlo y nos rasguemos las vestiduras. Todos los caminos llevan al PRI. Está en nuestro ADN como mexicanos. No conocemos otra forma de gobernar. Ah, pero nos extrañamos, y hasta nos indignamos, de que el actual gobierno sea una copia del priismo. En efecto, no son iguales. Los del viejo PRI eran menos guarros a la hora de hacer sus chapuzas.

Ya aparecieron mis amigochas. Por fin. Raquelita viene bien cruda. Se le ve. Como ya la dejó el marido, después de veinte años de casados, le ha dado por el drink y las tachas. Dice que para olvidar. Lolis, como siempre, viene hecha una reina. Hasta en las marchas se ve quién es de pedigrí y quién es marca libre. La bolsa Dolce Gabbana que trae está divina. Y las botas. Y los lentes Gucci. Esa mujer trae encima más de setenta mil pesos. Lo bueno es que aquí nadie roba. Bueno, algunos sí, pero no sacan la pistola ni te dicen cosas feas. Tienen maneras.

Hasta me traje el I Phone 14 de mi hijo Santi, el que está estudiando cine, para que nos hagamos un videíto para el tik tok con el Monumento a la Revolución de fondo. Y con Pepe Woldenberg dando su discurso. Va a quedar divino. Ya dijo López Obrador que va a organizar su propia marcha, del Ángel al Zócalo, a finales de este mes. Ojalá lo llene. No le vaya a dar algo.