En una acción junto a los chicos de 7º grado de la Escuela Nº1319 José Ortolani y la cooperativa de costura de La Poderosa, y con el horizonte puesto en que el Estado el que garantice a las niñas, mujeres y adolescentes lo necesario para la gestión menstrual, el Centro de Salud Juana Azurduy trabajó este año con los alumnos que terminaban la primaria en Empalme Graneros en el proyecto "No es tabú, nosotras menstruamos", donde buscaron dar información, pero sobre todo "hacer que sepan que este es una derecho que las asiste y que hay aún por parte del Estado una deuda pendiente, sobre todo en contextos de pobreza como los que atravesamos", dijo la médica y coordinadora del centro, Paula Echart. La profesional reconoció sin dudar "las dificultades que existen hoy en los barrios para acceder a productos mínimos" de la gestión menstrual y agregó: "Las chicas y mujeres aún no se acercan a los centros de salud a exigirlos, como sí lo hacen con los anticonceptivos, esta es una militancia de un derecho que como otros debemos ir construyendo", agregó.
Si bien la menstruación se viene abriendo paso en la agenda como parte de la agenda de salud de las mujeres y colectivos trans, e incluso Rosario tiene diciembre de 2020 que fue aprobado por el Concejo Municipal un primer programa municipal de Gestión Menstrual, aún quedan pasos por delante. Tanto es así que ahora, desde el mismo Palacio Vasallo, impulsan a través de la concejala Susana Rueda la realización de la primera Encuesta de Gestión Menstrual, una herramienta para obtener información sobre los tipos y métodos utilizados en la ciudad, así como también un mapeo del impacto económico que tiene entre la población.
Lo cierto es que la acción que llevaron adelante médicas, psicólogas y trabajadoras sociales de Empalme Graneros, junto a la cooperativa que funciona en el marco del Programa Nueva Oportunidad y la escuela del barrio, surgió justamente de una necesidad planteada de primera mano desde la escuela al centro de salud.
"La escuela nos convocó a partir de una serie de situaciones que se daban con las chicas, sobre todo cuestiones de higiene que se venían registrando", explicó Echart a La Capital y detalló que el proyecto se puso en marcha a través de talleres y espacios de reflexión que se llevaron adelante con chicos y chicas de 7º grado.
"Lo que vimos es que los chicos manejaban bastante información sobre la menstruación, que era lo que estábamos hablando", explicaron Aldana Scabuzzo y Analía Amantini, médica y psicóloga que llevaron adelante los espacios de taller.
Hubo intercambios sobre los cambios que en esta etapa se producen en los varones y en las chicas, y se trabajó fuertemente sobre las inquietudes que los propios alumnos acercaron, fundamentalmente vinculadas a menstruación y embarazos y a enfermedades de transmisión sexual.
Sin embargo, la actividad que en una segunda etapa incluyó el trabajo con la cooperativa de costura y el acercamiento a la fabricación de toallitas ecológicas, apuntó a "visibilizar esta deuda pendiente que aún tiene el Estado con las mujeres que no pueden acceder a este derecho porque no se garantiza ni información ni productos de gestión menstrual", explicó la coordinadora.
De hecho, Echart indicó que este escenario se replica entre las chicas y mujeres del barrio. "Tiene que ver con la feminización de la pobreza de la que tanto hablamos, porque gestionar la menstruación suele ser muchas veces un gasto que las mujeres terminan postergando, se terminan poniendo cualquier cosa que cumple con las normas ni de higiene ni de cuidado que necesitan", agregó.
Justamente por eso, el cierre de las actividades fueron para la confección de toallitas ecológicas, que al momento de la ceremonia de fin de año recibieron todas las alumnas de 7º grado.
"Esa fue la acción concreta con la que cerramos el espacio", señaló la coordinadora, que dejó en claro que "para nada es un regalito de fin de curso, sino una acción simbólica sobre un derecho que el Estado debe garantizar".
Con el foco puesto en las cerca de 12 millones de personas que se estima menstrúan en el país, la concejala socialista Susana Rueda se propone a través de un proyecto aprobado el último jueves en el Concejo avanzar en un mapeo local.
El impacto que la menstruación tiene en las actividades cotidianas, el grado de información acerca de tipos y métodos de gestión menstrual que tiene la población y el impacto económico -incluyendo disponibilidad y costo- serán algunos de los ejes de la encuesta que se prevé llevar adelante.
“Sabemos que este es un factor de desigualdad por el impacto económico y social que tiene", dijo la concejala y agregó que el objetivo de la consulta "es obtener información concreta acerca de cómo las personas gestionan su menstruación en nuestra ciudad y aprovechar esto para concientizar y visibilizar esta problemática”.
Los resultados de la encuesta, indicó, no solo será importante para pensar iniciativas de gestión menstrual desde el municipio, sino que también permite a las personas que menstrúan tomar decisiones informadas en cuanto a la manera más adecuada de gestionar su menstruación.
“Actualmente, existen diversas políticas que apuntan a paliar el factor de desigualdad que genera menstruar, pero no contamos con datos y estadísticas que nos permitan abordar la situación de forma integral. Después de esta encuesta, podremos direccionar mejor los programas y políticas”, finalizó Rueda.
Fue asesinado durante un operativo que se realizó en barrio Alvear, muy cerca del Distrito Sudoeste.